30 PADRES 30 DÍAS 2015

Muchas gracias a Papás Blogueros y Madresfera por el esfuerzo la iniciativa y la oportunidad que me han dado de poder participar reflexionando con otros papás sobre nuestras paternidades.

Comparto mi testimonio que ha publicado Madresfera.

Terminamos el #30Padres30Días

Nos alegra enormemente traeros la última entrevistadel  #30Padres30Días, acción conjunta entre Papás Blogueros y Madresfera. Hemos creado esta campaña basada en el #30Fathers30Days de The Pixel Project para:

– Dar visibilidad a la paternidad implicada

– Resaltar los beneficios que esta genera en el padre, su familia y su entorno

Para la entrevista de cierre de la primera edición (si amigos… habrá más!) contamos con el profundo testimonio de Ritxar Bacete.

Ritxar Bacete y Alain Bacete

La biografía de papá

Nací hace 42 años en Alegría-Dulantzi, un pequeño pueblo al Este de Vitoria-Gasteiz. Soy el cuarto hijo varón, en  una familia trabajadora de origen manchego que emigró al País Vasco en busca de una vida mejor, que por suerte, encontramos y construimos. Ahora he descubierto mi vocación-pasión: ser papá. Acompaño en la vida a la tremenda Naia y al tierno Alain, que a sus 4 y 1 año y medio, son como volcanes de vida pura en erupción constante. También acompaño y me acompaña Paloma, mi equipo vital y compañera del alma.

  1. ¿Qué es lo mejor para ti de ser padre?

Lo mejor de ser padre es la oportunidad extraordinaria que supone la implicación consciente y constante en la crianza, para aprender acompañando y crecer amando. Pero el principal regalo que me ha aportado la paternidad ha sido la desviación forzosa de mi ego, es decir, el universo ha pasado de estar acomodado justamente en el centro de mi ombligo, para situarse fuera, en el selvático, inhóspito, contradictorio, desconocido y enriquecedor mundo de los Cuidados. He pasado de “ser para mí”, a “estar en mí” desde el compromiso y la dedicación a mi pareja y mis criaturas. Pero lo mejor-mejor de la paternidad es que conmueve y transforma a quien la transita.

Pero también está lo peor de ser padre. Es la gran oportunidad para visitar y conocer tus sombras, tus limitaciones emocionales, tu egoísmo, el autoritarismo heredado y oculto, incluso la tentación del uso de la violencia como forma de control. Es el espacio propicio para salir del mercado, para tener menos relaciones, para que la tesis se convierta en un fantasma que te acecha, conseguir menos oportunidades de trabajo o tejer menos nudos de red…Nada que las practicantes de la maternidad no sepan pero que ahora, también descubrimos nosotros.

  1. Un padre suele ser el primer referente masculino en la vida de una persona; además, los padres tienen un impacto muy importante en las actitudes que desarrollan sus hijos varones en sus relaciones con niñas y mujeres. ¿Cómo ha sido la influencia de tu padre en la manera en la que ves y tratas a las mujeres y las niñas?

Uf! Gran pregunta, difícil respuesta. Yo he tenido la suerte de tener un padre “cobarde”, que no ha necesitado hacer grandes alardes de hombría para certificar su masculinidad ante los demás. Tengo un padre que escucha más que habla, que no tiene grandes certezas ni discursos, y eso le hace sabio. He tenido a un padre que ha trabajado muchísimo, (porque también hay heroísmo cuando nos proveen recursos y pan). He tenido un padre que está y se da lo mejor que puede, aunque de emociones no hable. Mi padre es un buen hombre que no acostumbra a juzgar a las mujeres, que vive y deja vivir. Es un hombre que cuidó con ternura a su madre hasta el último momento, que ejerce de tutor de su hermano menor y que nos sigue cuidando al resto.

Me ha influido en la manera en que veo y trato el mundo, porque el no sabe de violencias, ni ha sentido nunca querencia por las escopetas, ni por las palabras altisonantes, ni por sacar pecho, ni por los gritos. Y a los resultados me remito: somos cuatro hermanos, hombres, varones, y todos buenos hombres.

En otras ocasiones me ha influenciado sin influenciarme, permitiendo que fuera libre y respetando que construyera mi propia identidad de una forma muy distinta a la que lo hacían los chicos que me rodeaban, como cuando decidí estudiar Trabajo Social en vez de Ingeniería, o no hacer el servicio militar. Todo esto en un contexto rudo y muchas ocasiones, duro.

Muchas comunidades y grupos de activistas alrededor del mundo reconocen que la violencia hacia las mujeres NO es un asunto de mujeres, sino de derechos humanos y potencian el papel de los varones para detener la violencia.¿Cómo piensas que los padres y otros referentes/modelos masculinos pueden ayudar a los adolescentes y a los niños a tomar interés y dar un paso al frente para prevenir y acabar con la violencia hacia niñas y mujeres?

Para hablar de este tema, me gusta mucho la frase “la violencia contra las mujeres es un problema de los hombres que sufren las mujeres”. Este planteamiento supone un giro en la mirada, ya no hablamos de algo que les ocurre a las mujeres, sino de un fenómeno cultural y social en el que los hombres, por serlo nos situamos, por un lado, de una forma extraña en relación al poder (desde la vivencia inconsciente de los privilegios que tenemos por ser hombres), y a la violencia desde otro (como herramienta para mantener y gestionar esos privilegios). Este cambio de perspectiva ayuda a problematizar el papel que la violencia juega en la construcción de las identidades masculinas, al mismo tiempo que aporta la esperanza del desarme moral en los hombres por una doble vía: la renuncia a los privilegios en nuestras relaciones con las mujeres y el cuestionamiento y abandono de la violencia como forma de regular los conflictos y mantener el poder, tanto con las mujeres como con otros hombres.

Gracias a nuestras fabulosas aliadas, las neuronas espejo, las paternidades positivas, cuidadoras y no violentas, son un espacio privilegiado para construir referentes de paz para niños y adolescentes, porque lo logran no desde los discursos, sino desde las prácticas cotidianas.

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Tertulia sobre masculinidades en A Vivir que son dos días de la Ser

Que ser hombre no significa lo mismo ahora que hace 20, 30 o 40 años es evidente. Este anuncio de televisión uruguayo se emitió en el país por el Día Internacional de La Mujer,  y es que las mujeres, ni son las únicas perjudicadas por los estereotipos y roles marcados, ni son las únicas que se beneficiarán el día que se alcance realmente la igualdad. Esta lucha es para todos: para los que estamos y para los que vienen.

Hoy reunimos en A vivir… a cuatro hombres que, no solo se han dado cuenta de que hay una manera de construir la igualdad desde una perspectiva masculina, sino que además se han propuesto superar la desigualdad de género y abrir la puerta a que existan otras formas de ser hombre, novio, marido o padre.

Estos cuatro hombre son José Ángel Lozoya, educador sexual y el primer director del programa de hombres por la igualdad de España; Ritxar Bacete, antropólogo y experto en la implicación de los padres en la crianza de los hijos; Miguel Lorente, profesor de medicina legal y delegado del gobierno para la violencia de género entre 2008 y 2011; y Joan Sanfélix, socioantropólogo y formador en masculinidades.

Se une a la charla Manuel Sanz, miembro del Grupo Hombres Siglo XXI, para contarnos su historia y cómo superó encontrarse en desempleo apoyándose en una nueva forma más igualitaria de convivir con su familia.

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Propuesta a las asociaciones y organizaciones de hombres para visibilizar nuestra repulsa a la #violenciamachista

¿Qué se nos ocurre? ¿Qué podemos hacer? ¿
Quién se anima?

1+1 son 8

Hola Amigos!

Esta petición está dirigida a la gente que trabaja activamente en la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas pero desde la cara de los hombres; a saber… Heterodoxiaahige, foro de hombres por la igualdadred de hombres por la igualdad, gizonduz, hombres por la igualdad, conexus, homes igualitaris, a todos y cada uno de los grupos y círculos de hombres que se reunen por todo el estado y también a otras organizaciones que tienen como meta la normalización de otras formas de ser hombre diferentes a las tradicionales como son las iniciativas @papasblogueros, si los hombres hablasen, los grupos de crianza para hombres… y muchas más que seguro que se me escapan…

No cabe más dolor en mi con este verano sangriento, no he sentido más vergüenza en toda mi vida de ser hombre,… se que es…

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Transitando por paternidades positivas, igualdades y la vida cotidiana

Artículo escrito para la revista de AHIGE que este mes han dedicado a las paternidades. ¡Gracias!

“Soy proveedor de cuidados y amor a jornada completa. Un hombre en construcción”

Escrito por Ritxar Bacete González
Transitando por paternidades positivas, igualdades y la vida cotidiana. Dos nuevos planetas para el universo: Naia (2011) y Alain (2014) Lo de ser padre siempre lo tuve claro, aunque me pasé tantos años tratando de cambiar el mundo que casi se me pasa…¡Y menos mal!, porque la paternidad ha sido el cambio más profundo, el que antes buscaba  para el mundo, y que sin darme cuenta se ha producido en mi.

Uno de los regalos de la paternidad es que ahora las preguntas y respuestas han cambiado. Veréis:

– Y tú, ¿Qué eres? ¿A qué te dedicas?-.

– ¿Yo?- Soy proveedor de cuidados y amor a jornada completa. Un hombre en construcción. Cocinero, compañero de juegos, enfermero, educador, pareja, limpiador, dibujante idealizado, cuenta cuentos, acompañante, muro de contención, caballito, asesor en columpios y parques, instructor improvisado en filosofía aplicada, ciclotaxista, especialista en prevención de accidentes, proveedor de recursos materiales, abrazador, árbol, agua y tierra, cosquilleador, policía blando, nutricionista, vigilante nocturno, Olentzero… Soy padre.

Hace solamente unos años, las respuestas habrían sido otras: -soy antropólogo, Coach, trabajador social, activista, político-… Pero el núcleo duro de mi identidad ha variado radicalmente. El eje gravitatorio de mi existencia se ha hecho más complejo y ha pasado de estar situado en la vibración hedonista de mi ombligo, para integrarse en un ecosistema mucho más complejo, que requiere de un aporte constante (casi ilimitado) de presencia y energía. La irrupción de los planetas Naia y Alain en mi universo, lo han transformado para siempre. Y lo han hecho para bien.

Bailando con contradicciones

A veces, ser un hombre feminista, especialista en género ( por vocación, profesión y diploma) y llevar trabajando muchos años desarrollando políticas públicas de igualdad, te convierten en un ser paradójico.  Soy padre de una niña y un niño, que lo son tanto de un punto de vista biológico como histórico y social. El objetivo fundamental que me planteo con ellos es (y en esto tampoco soy muy original) que sean felices, libres y vivan una vida que decidan que merece la pena, en un proceso de aprendizaje apasionado, conmovido y constante.

Con la práctica he conseguido afilar de forma superlativa la mirada crítica, y por el uso continuado, ya no puedo desprenderme de las gafas de género. Estoy en estado de alerta constante con los roles y estereotipos de género tradicionales que nos acechan y que aparecen reflejados por todas partes: en los cuentos, las películas, los comentarios de las abuelas, abuelos y demás comandos “para maternales”, en los mensajes que les llegan en el colegio… La alarma antisexismo se activa cada día decenas de veces, con especial fuerza cuando alguien recuerda a Naia lo “guapa que está la princesa” o duda sobre el sexo de Alain por haber heredado una camiseta de su hermana subida de color: “perdona, pensaba que era una niña, como es tan guapo”. Te das cuenta que el sexismo se ha transformado, pero que sigue presente con imperativa vitalidad y que sin duda va a condicionar las vidas de Naia y Alain, por lo que probablemente no sean tan libres de elegir sobre sus propias vidas como al principio soñamos.

Antes de ser padre, cuando fantaseaba con la idea de educar a mis criaturas en libertad e igualdad, me sentía, con la fuerza que dan las ideologías y el aderezo de las convicciones, como un titán igualitario subido a una montaña dispuesto a dar batalla, esperando la llegada del sexismo junto a una pancarta que decía “no pasarán”. Hasta que  llegó pero no como un el tsunami imparable que esperaba el guerrero igualitario, sino como un goteo constante y contradictorio del que yo mismo formo parte. Ahora, que soy responsable de acompañar a mis criaturas por el tránsito por la vida cotidiana, esa imagen del padre igualitario épico me resulta lejana e incluso estrafalaria. He llegado a la conclusión de que el dogma es enemigo de la buena vida y que no estoy dispuesto a convertir la de Naia y Alain en un espacio de lucha constante, prefiero, al estilo Emma Goldman, que bailen, y aprendan a moverse con el más creativo de los ritmos entre contradicciones y paradojas que sin duda les va a plantear la vida.

Para comprender mejor a alguien, camina con sus zapatos

Para mí, la experiencia de la paternidad está siendo un espacio de aprendizaje de primer orden, constante, muy personal pero también profundamente  político.

Hay ocasiones en las que conceptos como el empoderamiento de las mujeres o los roles que desempeñamos pueden resultar fríos. Pero la temperatura se dispara cuando empezamos a jugar con ellos. Las paternidades positivas suponen cambios importantes en los hombres que las practicamos (o lo intentamos) así como en nuestros entornos, pero una de las consecuencias más evidentes de la puesta en práctica de roles para los cuidados es el desempoderamiento de quienes las desempeñan.

No voy a contar nada nuevo, que no sepan y hayan experimentado en sus propias vidas tantas y tantas mujeres: una mayor implicación en los trabajos que conllevan la crianza y los cuidados, suponen necesariamente la salida de la persona que los ejerce (independientemente de su sexo) de los espacios públicos y/o de poder. Disminuye el tiempo  disponible, la movilidad, el acceso a las personas, la visibilidad, el acceso a nuevos espacios, los encuentros informales con informantes clave, las posibilidades de formación o la disponibilidad para el desempeño de trabajos que no permitan conciliar. Mientras que por otro lado, para quien cuida, se multiplica la jornada, aumenta el cansancio y la vida personal se diluye hasta rozar la extinción. Es entonces cuando te das cuenta y valoras de forma especial los trabajos que han venido desempeñando mayoritariamente las mujeres: proveer recursos y cuidados al mismo tiempo es una tarea tan compleja como contradictoria y en demasiadas ocasiones utilizan un software incompatible. Por tanto, la práctica de la igualdad y el ejercicio de los cuidados en las vidas de los hombres son perjudiciales para ejercicio del poder, y puede provocar esquizofrenia identitaria e incluso trastornos desempoderantes.

Neuronas a mi favor

Pero tenemos buenas noticias. Quién me iba a decir a mí, que después de tanto recelo y dudas, la neurobiología estaría de nuestra parte. Cada vez son más los estudios científicos que avalan la idea de que nuestro sistema nervioso central se adapta con mayor eficacia a los cambios y aprende mejor cuando hay amor, y lo hay en mayor medida cuando se establecen relaciones de apego seguro. Los nuevos mapas somatosensoriales que se crean desde el amor son capaces de construir trayectos y ciudades internas en las que caben identidades nuevas, emociones diversas o roles más justos. Con el amor la química cerebral se ha mostrado ser más eficaz y los impulsos eléctricos fluyen mejor, en un hermoso baile sináptico entre la artesanía y la mecánica neuronal.

Las paternidades positivas son precisamente uno de los espacios que más y mejores nutrientes aportan desde el amor a unas relaciones de cuidado transformadoras, por lo que las paternidades suponen una oportunidad biológica inmejorable para consolidar cambios socioculturales en los hombres, y de paso, empoderar a nuestras criaturas en identidades más libres, seguras y felices.

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Autor: Ritxar Bacete González (1973). Coach, Formador, Antropólogo, Trabajador Social, especialista en género y masculinidades, investigador, promotor de procesos de gamificación.

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Fin de etapa en Gizonduz

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Hace tiempo que no escribo en este blog, pero hoy es un día especial.

Hoy termina una importante etapa profesional de mi vida vinculada a una parte del trabajo de Emakunde. El proyecto que presenté para seguir gestionando Gizonduz para este año, no ha sido el mejor.

He aprendido, trabajado duro, soñado, disfrutado, aprendido, sufrido, me he y me han decepcionado, he conocido a personas muy especiales, y sobre todo, creo que he podido aportar, aunque sea un granito de arena en el cambio en los hombres, (al menos en mí mismo) y en la utopía de una sociedad más justa e igualitaria, y no os preocupéis…;-) porque seguiré haciéndolo allá donde esté.

Termina esta etapa, pero la vida sigue y espero que nuestros caminos se sigan encontrando.

Un abrazo inmenso

Ritxar

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«El 8 de marzo, dime feliz día, levántate y lucha conmigo»

Ritxar Bacete González
Red de Hombres por la Igualdad
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Una vez más nos encontramos alrededor del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Es un día en el que tanto las mujeres como los hombres tenemos mucho que celebrar, reconocer, agradecer, honrar y disfrutar. Y es un día para la incomodidad, la denuncia, la mirada crítica, la revisión personal y la lucha colectiva. Y también, por qué no, es un buen momento para evaluar logros.

06/03/2014

Es un día para celebrar el camino recorrido. Conviene honrar lo conseguido (sobre todo para saber mejor cómo mantenerlo), porque somos hijas de tiempos muy difíciles para la igualdad, de un contexto cultural androcéntrico y perverso, en el que el papel de las mujeres en la sociedad estaba relegado radicalmente al ámbito privado; y ser hombre se circunscribía a estereotipos tan tóxicos como denigrantes: de superioridad, poder absoluto, negación de las emociones, ausencia en los cuidados, e incluso, de legitimación de la violencia. Pero por suerte, tenemos que celebrar que hemos cambiado, transformado e incluso revolucionado una parte muy amplia de la realidad. El proceso de empoderamiento de las mujeres en nuestra sociedad es un hecho tan innegable como imparable.

Para nosotros los hombres es un día de reconocimiento. Toca agradecer cómo miradas y formas de hacer de las mujeres, han transformado el mundo, desde paradigmas tan eficaces, como pacíficos y radicales. Las luchas feministas nos han puesto delante un espejo crítico, demandante y firme, que nos ha permitido a mucho, iniciar procesos de cambio imperfectos, tanto personales como políticos.

A los hombres, a pesar del camino que nos queda por recorrer y la colección de privilegios por abandonar, hoy en día tenemos más fuentes de dónde beber cambios, identidades más diversas con las que identificarnos y agendas para la igualdad. Pasó el tiempo de la pancarta. De poco sirve la implicación de los hombres en la lucha a favor de la igualdad, sin nuestra incorporación proactiva, autónoma y cotidiana a los trabajos reproductivos y de cuidados. Y frente a cualquier tipo de violencia contra las mujeres una posición activa; desde la denuncia pública y también desde el reconocimiento y transformación de las «micro violencias», que sin ser conscientes (o siéndolo) nos acompañan agazapadas como parte de nuestras identidades.

Para la igualdad, el compromiso de los hombres pasa por dar pasos en nuestra vida cotidiana, en el ámbito laboral, en la familia, en el grupo de amistades…Porque cada persona con sus gestos, decisiones y acciones diarias puede favorecer o dificultar la igualdad.

Aunque duela e indigne, la igualdad de mujeres y hombres no es real. Las luces de lo logrado, avanzan junto a las sombras del camino que nos queda por recorrer. La violencia contra las mujeres sigue siendo una lacra inadmisible pero admitida, con raíces culturales sólidas y demasiadas veces invisibilizadas. El hecho de que una de cada tres mujeres europeas (¡62 millones!) o un 20% de las mujeres españolas, hayan experimentado violencia física y/o sexual, según datos de Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, no se puede tolerar, y debiera plantearnos una situación de verdadera emergencia, con la asignación de los recursos y prioridades políticas que cualquier situación de tamaña envergadura y gravedad requeriría.

Por otro lado, según datos del Eustat, en el año 2013 la diferencia salarial entre hombres y mujeres en la CAV fue de más de 7.000 euros anuales, siendo la discriminación salarial uno de los factores que reproduce y perpetúa la desigualdad de mujeres y hombres.

Sin duda, la involución que supone la intención del Gobierno de Mariano Rajoy de controlar el cuerpo y la libertad de las mujeres a través de la reforma de la ley del aborto, nos sitúa ante la evidencia de que la Historia no va sola y que si no se mantiene la tensión política necesaria, podemos llegar a vivir dolorosos esperpentos como los propuestos en este nuevo intento de tutelar la vida de las mujeres.

Sin duda, estamos ente una necesaria revolución colorida de miradas y valores. Tenemos mucho que dialogar, compartir, luchar, organizar y proponer tanto hombres como mujeres, para seguir avanzando hacia espacios de convivencia más libres, pacíficos y justos, donde la violencia o la discriminación por razones de sexo no tengan cabida.

La igualdad debe preocuparnos y ocuparnos también a los hombres, por razones personales, éticas y políticas, pero también porque la igualdad de oportunidades es un factor fundamental de desarrollo humano, de bienestar colectivo y en definitiva, la clave para vivir más felices, que para eso estamos aquí ¿o no?

No olvidemos, chicos, compañeros, hombres, que aunque no lo percibamos ni lo sintamos en nuestra propia piel como lo hacen las mujeres, la discriminación y el sexismo nos limitan, y sin necesidad de darnos cuenta ni desearlo. Si no hacemos algo, si no nos movemos y revisamos nuestra identidad de forma crítica, podemos convertirnos en parte del problema. La buena noticia es que también podemos ser parte de la solución.

Sigue habiendo una brecha invisible entre los anhelos y la orilla tóxica de la realidad donde el sexismo es exitoso. Soy padre de una hija de tres años y en estos días nacerá mi segunda criatura, un «bío-hombre». Hace unos días, Naia no quiso jugar a fútbol conmigo, porque le habían contado que «las niñas no juegan a fútbol». Seguiré luchando para que Naia juegue y vuele. Y para que Alain juegue, cuide y vuele.

Tal y como señalaba Peter Drucker, «la mejor forma de predecir el futuro es creándolo». Pues a ello. Y además, me tomo la licencia de cambiar un eslogan que circulaba estos días por internet: «El día 8 de marzo dime feliz día, levántate y lucha conmigo».

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Propuesta para sembrar verbos nuevos: un regalo y un juego para empezar bien el año

Pasos y huellas

Las palabras que pronunciamos dejan huella. Por eso es importante que las cuidemos, que las pensemos bien, las saboreemos, oxigenemos y si fuera posible, las mimemos, antes de que una vez expuestas a la vida, se conviertan en cómplices necesarias para esculpir en piedra, la realidad nombrada.

El lenguaje es performativo, y  crea, mantiene, condiciona o transforma la realidad en que vivimos. Precisamente por ello tenemos que cuidar lo que decimos. Las palabras son la materia prima del pensamiento e ingrediente imprescindible para las emociones que constituyen, acompañan y condicionan nuestro cuerpo.

Por eso os quiero proponer un juego, recogiendo el guante que ayer lanzara Carlos Taibo. Él proponía diez verbos para el año entrante: Desobedecer, desmercantilizar, autogestionar, expropiar, decrecer, destertulianizar, desmilitarizar, desalambrar, feminizar, solidarizarse…

Yo propongo algunos más: acompañar, comprometer, reír, abrazar, esperar, guiñar, sembrar, llamar, observar, cantar y bailar…

 

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