Limpiar el sexismo es más difícil que barrer una plaza

Egipcios limpiando la Plaza de Tahrir

En los últimos días han dado la vuelta al mundo imágenes como ésta, en las que cientos de egipcios y egipcias en catártico empeño, se afanaban por limpiar la Plaza de Tahrir, que se convirtió durante las revueltas sociales, en un icono de la sublevación popular que llevó al derrocamiento del autoritario presidente egipcio y su gobierno.

Lo cierto es que, más allá del paisaje urbano, en el que los barrenderos son una figura habitual, no es fácil encontrar a hombres, que cepillo en mano se dediquen a adecentar espacios tanto públicos como privados.

Y como uno convive con una mente andarina, me puse a imaginar cómo sería limpiar el sexismo. Mirando a la historia, puede parecer relativamente fácil, de vez en cuando, que la ciudadanía, harta de padecer y no poder decidir, se plante y transforme la realidad de manera más o menos revolucionaria. Por lo que barrer y limpiar regímenes totalitarios, se antoja una tarea colectivamente posible.

Pero pensando en los cambios, no sé si es tan sencillo transformar aquellas conductas, más cotidianas y menos vistosas (políticamente hablando), en las que nos jugamos una parte importante del bienestar y que tienen que ver con la desigualdad en el desempeño de los trabajos domésticos, reproductivos y de cuidado. Dudo mucho (y tomara me equivoque), que los aguerridos varones egipcios le hayan cogido el gustillo al mocho y la escoba, y que hayan llevado hasta sus casas el ímpetu limpiador que demostraron en la Tahrir.

A pesar del importante papel que han tenido las mujeres egipcias en todo el proceso revolucionario, me cuesta pensar que en la agenda para el cambio democrático en Egipto, la igualdad, también en el ámbito privado, vaya a suscitar tanto entusiasmo y adhesiones, como las propuestas políticas clásicas.

No estaría mal que alguna vez, aunque fuera la rara avis de las revoluciones, miles de hombre saliéramos a la calle, escoba en mano, fregona en mano, mopa en mano, plancha en mano, carrito de la compra en mano…Para reivindicar de una vez por todas el fin del omnipresente, asfixiante, opresor y limitante seximo, que a los hombres también nos toca.

Con más igualdad a Egipto le iría mejor, y a nosotras, también.

Pero, ¿Si yo tuviera una escoba? ¿Cuántas cosas barrería?

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Una respuesta a Limpiar el sexismo es más difícil que barrer una plaza

  1. En estos días de revueltas en Egipto, varios autores han compuesto una bella canción. Esperemos que les acompañen en los propósitos políticos, los deseos de la letra.

    I went down and I said I am not going back, and I wrote on every street wall that I am not going back.

    All barriers have been broken down, our weapon was our dream, and the future is crystal clear to us, we have been waiting for a long time, we are still searching for our place, we keep searching for a place we belong, in every corner in our country.

    The sound of freedom is calling, in every street corner in our country, the sound of freedom is calling.

    We will re-write history, if you are one of us, join us and don’t stop us from fulfilling our dream.

    Moustafa Fahmy, Mohamed Khalifa, Mohamed Shaker

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